lunes, 24 de febrero de 2014

LAS BUENAS NUEVAS 03_ EN EL PRINCIPIO

En El Principio
En el principio, Dios creó los cielos y 
la tierra. El también creó al hombre, 
empezando con Adán y Eva. Puedes leer 
todo sobre esto en el libro de Génesis, el 
-primer libro en la Biblia. 
 
En el principio, la relación de Dios 
con Adán y Eva era perfecta, porque 
ellos confiaban en Dios totalmente y lo 
obedecían en todo. 
¡Él los puso en el Jardín del Edén, el 
cual era maravilloso! Estaba lleno de 
todo tipo de árboles muy bellos que 
estaban llenos de frutas deliciosas. El 
único trabajo de Adán en el jardín era de 
cuidarlo. 
Dios le dio a él y a Eva mucha libertad, 
y sólo una restricción. Ellos no tenían 
permitido comer la fruta de un árbol 
especial que estaba en medio del jardín—
el árbol del conocimiento del bien y del 
mal.
A Satanás (el diablo) realmente no le 
gustó este feliz arreglo entre Dios y el 
hombre. Desde el principio se propuso 
destruir esta relación. Cuando el tentó a 
Eva para comer de la fruta prohibida, ella 
cedió e incluso convenció a Adán de que 
la comiera con ella.
Como resultado la relación de Dios con el 
hombre cambió. Una separación ocurrió 
a causa de la desobediencia. Como 21
consecuencia Dios sacó a Adán y a Eva 
del jardín y no los dejó regresar. Esto no 
sólo significó que tuvieron que dejar su 
maravillosa vivienda pero también que 
ya no podían comer del árbol que Dios 
había puesto en el jardín—el árbol de 
la vida. Desde allí en adelante sus días 
serian contados.
Dios también decidió que Adán (y 
la humanidad en general) tendría 
que trabajar duro en los campos para 
alimentarse a si mismo y a su familia. 
Desde ese momento las espinas y los 
cardos brotaron de la tierra aumentando 
a áun más las dificultades que el hombre 
tenía que experimentar.
Dios también aumentó los dolores de 
parto que Eva y todas las demás madres 
tendrian.
La harmonía ya no existía, sino más bien 
una separación entre Dios y al hombre 
había dolor y sufrimiento. ¡Habían 
verdaderamente perdido el paraíso!
Pero el amor de Dios por Adán y Eva 
siempre existió. No cambió, ní tampoco 
para sus descendientes. El anhelaba 
¬restaurar la relación rota entre El y el 
hombre. El deseaba restaurarles la vida 
eterna a sus hijos terrenales.
Pero siendo totalmente justo (como en 
“justicia”), El no podía hacer eso sin tener 
a alguien que pagara el precio por sus 
pecados.
Con el tiempo, Adán y Eva y sus 
descendientes poblaron la tierra. Puedes 
leer mucho acerca de sus descendientes 
en los dos primeros libros de la Biblia: 
Génesis y Éxodo.

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