lunes, 24 de febrero de 2014

LAS BUENAS NUEVAS _JESÚS

Jesús
Cuando el tiempo precíso llegó, Jesús nació de la virgen María. El espíritu Santo, quien es también Dios, era su verdadero padre. Asi que, en realidad Jesús era el hijo de Dios y al mismo tiempo el hijo de “hombre.” Aunque Él impresionó a los maestros de la Biblia con su conocimiento y entendimiento, cuando sólo tenia doce
años, Jesús no empezó oficialmente su ministerio hasta que alcanzo la edad de treinta. Allí fue cuando empezó una vez más con su meta de reconciliar o sea restaurar la relación entre Dios y el hombre. Aunque en el Antiguo Testamento se había profetizado de un Salvador, un mesías, que habría de venir, los líderes religiosos de la época de Jesús rehusaron reconocer el hecho de que Jesús era el Mesías. Ellos lo miraban como a un "busca problemas," quien continúamente estaba retándolos y quebrantando sus bien establecidas creencias religiosas. Ellos lo miraban como una fuerza destructiva que necesitaba ser parada a toda costa.

Él era un "busca problemas" para aquellos que estaban más interesados en guardar un lista de reglas y reglamentos religiosos que en mostrar amor a Dios y a los hombres. Él era un "busca problemas" para cualquiera que estuviera más interesado en sentirse superior, recto, santurron y en señorearse sobre las demás que en dar animo, consolar y hacer una diferencia positiva en sus vidas. La vida de Jesús, Su mensaje, fue tan radicalmente diferente a cualquier otra cosa que habia sido vivida o enseñada que Él cambió el mundo. En lugar de, enseñar "ojo por ojo y diente por diente" Él enseñó, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mateo 5: 39)
En lugar de enseñar, “ama a tu vecino y odia a tu enemigo,” El enseñó, ama a tus enemigos y ora por aquellos que te persiguen (Mateo 5: 44). En lugar de jactarse de su rectitud ante los demás, Jesús enseñó, El que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor (Mateo 20: 26). El creyó y enseñó lo que se ha llegado a conocer como la regla de oro: trata a los demás como quieres ser tratado (Mateo 7: 12). Jesús era humilde y enseño a sus ¬discípulos a ser humilde. Él les enseñó a no mostrar favoritismo y a tratar a la gente pobre con tanto respeto y amor, como a la genta rica. (Santiago 2: 3) Él estaba dispuesto a servir a otros y les enseñó a sus discípulos a no tener un concepto de ellos mismos más alto del que deberían tener, y a considerar a otros mejor que a si mismos (Romanos 12: 3, Filipenses 2: 3). Jesús nunca practicó su religión con una actitud de impresionar a otros por el hecho de ser tan recto como él era. Todo su propósito fue buscar y salvar a los perdidos y dar gloria y honor a su padre que está en los cielos (Mateo 6: 1, Lucas 19: 10, Juan 14: 13). Jesús vino y mostró con su vida y enseñanzas, que Dios quiere más de nosotros que sólo la voluntad de guardar una lista de reglas. Él quiere nuestros corazones. Él quiere nuestro amor— para El y para la humanidad. Solo así podremos vivir una vida plena. Finalmente, como ya se había profetizado, cuando Él tenia treinta y tres años, los religiosos de sus días lo crucificaron—lo clavaron en una cruz. Para asegurarse de que había muerto, le atravesaron el costado con una lanza. El sangró mientras estaba colgado en la Cruz.
Reflexiona en esto. Ellos la gente más religiosa de esos días, quienes supuestamente estaban esperando al mesías—ellos fueron los que lo hirieron y lo crucificaron. Esto nos muestra el que solo porque alguien sea religioso no quiere decir que esa persona sea santa o justa. ¡Nunca olvides eso! Esto es cierto aún hoy en día. Después de su muerte, Jesús fue envuelto en ropa para enterrar y lo pusieron en la tumba. Pero la historia no terminó allí. Tres días después, Jesús resucitó de entre los muertos. Y luego se les apareció a sus discípulos y a más de quinientas personas Luego, después de cuarenta días, Jesús ascendió de regreso al cielo a preparar un lugar para aquéllos quienes creerían en Él.

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