lunes, 24 de febrero de 2014

LAS BUENAS NUEVAS_ La Salvación

Antes de regresar al cielo, Jesús habló
con sus apóstoles. Éstos eran hombres
que el había seleccionado, especialmente
para continuar su trabajo después de que
se fuera al cielo. Él les instruyo que se
 fueran a Jerusalén y que esperaran.

Fue miéntras estaban allí que el Espíritu
Santo vino a ellos y les dió el poder de
hacer milagros y hablar en lenguas que
ellos nunca antes habían hablado ni 
estudiado y los mandó a predicar las 
buchas nuevas de Jesús y su Iglesia.
Fue durante ésta importante ocasión 
que Pedro, uno de los apóstoles, le dijo a 
la multitud acerca de todo lo que había 
pasado y de como éste Jesús, quien 
realmente era el hijo de Dios, era quien 
ellos habían crucificado.
La Biblia nos dice lo que paso después, 
dice que Pedro le dijo a la multitud,
“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa 
de Israel, que a este Jesús a quien ustedes 
crucificaron, Dios le ha hecho Señor y 
Cristo.”
Cuando la gente escucho esto se 
 compungieron de Corazón, y dijeron a Pedro 
y a los otros apóstoles “hermanos, “¿que 
haremos?” Pedro les dijo: arrepiéntase y 
bautícense cada uno de ustedes en el nombre 
de Jesucristo para el perdón de los pecados y 
recibirán el don del espíritu santo porque para 
ustedes es la promesa y para sus hijos y para 
todos los que están lejos; para cuantos el señor
nuestro Dios llamare. Y con otras muchas 
palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: 
sed salvos de ésta perversa generación.” Así 
que los que recibieron su palabra fueron 
bautizados, y se añadieron aquel día como tres 
mil personas (Hechos 2: 36-41).
El Inicio de la Iglesia
Realmente éste fue el inicio de la iglesia, 
cuando Dios agrego éstas tres mil 
personas a su libro de vida.
En el gran esquema de la vida cosas, aquí 
fue cuando el hombre se reconcilió con 
Dios
Aunque ninguno de nosotros, que 
estamos vivos hoy, estuvo allí cuando 
Adán y Eva fueron separados de Dios, y 
aunque ninguno de nosotros estuvimos 
físicamente presentes cuando Jesús fue 
crucificado, la verdad es que cuando 
pecamos hoy en día somos tan culpables 
de causar nuestra propia separación de
Dios, como ellos lo hicieron en aquel 
entonces.
La Biblia confirma que todos somos 
pecadores, cada uno de nosotros. Pero 
la Biblia también confirma que cada 
uno de nosotros puede ser reconciliado, 
restaurado de nuevo con Dios. Podemos 
lagrarlo al convertimos en Cristianos, 
hijos de Dios.
Como Convertirse en Cristiano
 Para hacerlo debemos creer 
verdaderamente y confesar que Jesús 
es el Cristo, el hijo de Dios; debemos 
arrepentirnos, lo que significa alejarnos 
de nuestros pecados, y ser bautizados 
en el nombre del Padre, del Hijo y del 
Espíritu Santo para la remisión (el 
perdón) de nuestros pecados. En ese 
momento recibíremos el don del Espíritu 
Santo y Dios nos agrada a su iglesia. Es 
así de simple, es así de básico.
¿Cuando nos convertimos en Cristianos?
Algunas personas vacilan en convertirse 
en Cristianos porque sienten que no 
saben lo suficiente sobre lo que la Biblia 
enseña. Ellos piensan que primera tienen 
que esperar hasta que ellos sepan mucho 
sobre las Escrituras.
Pero la verdad es que la mayoría de 
los bautismos en la Biblia sucedieron 
inmediatamente después de una pequeña 
enseñanza—usualmente después de un 
sermón. Y la Biblia se refiere a los nuevos 
Cristianos como bebes recién nacidos y les 
dice que deseen la leche sincera de la palabra 
con la que puedan crecer (I Pedro 2: 2).
Al igual que con los bebes recién 
nacidos, la mayor parte del aprendizaje
y crecimiento ocurre después del 
nacimiento/ bautismo, no antes. Tú sólo 
debes saber y creer los principios básicos 
acerca de Jesús como ya fue mencionado 
en el párrafo anterior.
Algunas personas vacilan en convertirse 
en Cristianos porque sienten que aún 
no son lo suficientemente buenos. Ellos 
quieren esperar hasta tener sus vidas 
bajo mejor control antes de tomar ese 
paso tan grande.
Estos son pensamientos nobles, pero 
lo único que logran es porder el punto 
principal. La verdad es que nunca vas 
a ser lo suficientemente bueno, por lo 
mucho que trates siempre vas a estar 
esperando por lo imposible, porque 
nunca, nunca, ni en un millón de años, 
serás lo suficientemente bueno, por ti 
mismo, como para merecer ser salvado o 
ir al cielo. Esto sólo sucede por la gracia 
de Dios.
El punto es que, Jesús te ama tanto, que 
él estuvo dispuesto a venir y morir en tu 
lugar. Cuando tú crees, te arrepientes, 
confiesas y eres bautizado, tus pecados 
son borratos completamente y su pureza 
se convierte en tu pureza.
Tu bautismo, ser sumergido en el agua 
y ser levantado de nuevo—es una 
expresión de fe que simboliza la muerte 
de tu persona pecaminosa lo que fuiste 
en el pasa, y la resurrección de tu nueva 
persona, ahora purificada.
Eres limpio por la sangre de Jesús y 
desde ese día en adelante su sangre 
su sacrificio, continúamente lava tus 
pecados.
Háblamos sobre la gracia de Dios, hace 
un momento. Necesitamos hablar un 
poco más a cerca de ésto y también sobre 
la misericordia de Dios. Ambas son muy 
importantes.

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